Hay quien escribe a los muertos
Sin saber que están muertos
Hay gente atemporal
En la pupila de tus ojos
Niños de cien años corriendo
Sobre las tumbas de sus hijos
Las luces quedaron encendidas en la penumbra
Sobre mi espalda se desliza una caricia invisible
No temo al asedio de tu mirada
Ciego flores en un campo infértil
Soy yo el que elige verte, sos vos
La que vuelve sobre mis pasos.

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