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un mar llora a mares
dentro de una cajita
en un interregno azul
déspota
que lo guarda celoso
de las miradas avariciosas

¿y dónde se guarda la tristeza
tan temida? caminaba libre
pero ya no

ahora teje mecánicamente
una rutina desierta, fue
la mesa tentadora
del día, la mano
alargada sin permiso
entre las sobras del festín

vos eras una gacela cruzando
la sábana en llamas
yo te soñé despierta, atenta
olfateando el peligro
con el cuello desgarrado
y me decías que tuviera cuidado
y te echabas a correr entre los perros

todos desean a la ninfa hermosa
ella comprende la soledad del muro

la noche es espesa y flotamos
se puede palpar hasta el azar
del sexo a la deriva
no sólo las mismas simpatías
también los mismos odios

cuando llueve y es tarde
nos refugiamos de cielo en cielo
en cualquier crisálida que prometa
el vuelo de una mariposa.
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